El Inmigrante

Living abroad / Vivir en el extranjero


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The Guest House / La Casa de Huéspedes – Jelaluddin Rumi

(ver versión en español a continuación)

CC Image courtesy of Łukasz Strachanowski on Flickr

CC Image courtesy of Łukasz Strachanowski on Flickr

Living abroad brings a lot of emotions that sometimes can be unpleasant. We fight against them, we don’t want to accept them. The more we fight, the stronger they get.

When I find myself full with unpleasant emotions, like anger, resentment, homesickness, etc., I usually turn to this poem. I have realized that, instead of rejecting these emotions, I need to welcome them, no matter their shape, their color or their intensity. This poem teaches me to be patient and open to what comes my way. And I say ‘teaches’ in the present tense, because I haven’t accepted all my emotions yet, and that is why I like to keep this poem close to me and use it every time is needed.

I hope you like it and find some truth in it. Have a great a week!

***

Vivir en el extranjero puede producir muchas emociones que algunas veces no son para nada placenteras. Luchamos contra ellas, no las aceptamos. El problema es que mientras más luchamos, más intensas se vuelven.

Cuando me siento llena de emociones desagradables, como cólera, ira, resentimiento, nostalgia, etc., normalmente leo este poema. Me he dado cuenta que, en vez de rechazar estas emociones, debo darles la bienvenida sin importar su forma, color o intensidad. Este poema me enseña a ser paciente y abierta a lo que se presente en mi camino. Y digo ‘me enseña’ en tiempo presente, porque aún no he aceptado todas mis emociones. Es por eso que me gusta mantener este poema a mi alcance para leerlo cada vez que sea necesario.

Espero te guste y encuentres algo de verdad en él. ¡Que tengas una buena semana!

THE GUEST HOUSE

This being human is a guest house.
Every morning a new arrival.

A joy, a depression, a meanness,
some momentary awareness comes
as an unexpected visitor.

Welcome and entertain them all!
Even if they are a crowd of sorrows,
who violently sweep your house
empty of its furniture,
still, treat each guest honorably.
He may be clearing you out
for some new delight.

The dark thought, the shame, the malice.
meet them at the door laughing and invite them in.

Be grateful for whatever comes.
because each has been sent
as a guide from beyond.

— Jelaluddin Rumi,
translation by Coleman Barks

LA CASA DE HUÉSPEDES 

Esto de ser un ser humano

es como administrar una casa de huéspedes.

Cada día una nueva visita, una alegría, una tristeza,
una decepción, una maldad,
alguna felicidad momentánea
que llega como un visitante inesperado.

Dales la bienvenida y acógelos a todos ellos,
incluso si son un grupo penoso
que desvalija completamente tu casa.
Trata a cada huésped honorablemente pues
podría estar haciendo espacio para una nueva delicia.
El pensamiento oscuro, lo vergonzante, lo malvado,
recíbelos en tu puerta sonriendo e invítalos a entrar.
Agradece a todos los que vengan
pues se puede decir de ellos que han sido enviados
como guias del mas allá.

— Jelaluddin Rumi


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El arte de hacer amigos

(See English version here)

Hacer amigos en el extranjero: otro desafío en nuestra lista de cosas por hacer.

A veces nos preguntamos cuándo se va a acabar todo esto, pfff…otro desafío más que tengo que vencer para comenzar una nueva vida…Sí, lo sé, la lista puede ser muy larga, e incluso interminable, pero se pone mejor… con el tiempo.

¿Cómo que 'todavía hay más por hacer'? - CC Imagen cortesía de Kemal Y.

¿Cómo que ‘todavía hay más por hacer’? – CC Imagen cortesía de Kemal Y.

Para los recién llegados vivir en el extranjero puede ser una experiencia muy solitaria al comienzo; eres el nuevo chico/a en la escuela y nadie está realmente interesado en ti, a menos que hagas un esfuerzo para que los otros niños te presten atención. Para aquellos expatriados o inmigrantes que son extrovertidos, este desafío es muy fácil (pan comido, papayita, un mamey, está tirado – en fin, como lo digan en tu país), ya que ellos pueden entablar una conversación con alguien en el parque o proponer una salida con sus nuevos compañeros de trabajo, y a partir de eso comenzar nuevas amistades. Sin embargo, por otro lado, tenemos a los tímidos, que les cuesta mucho romper el hielo con otros en el trabajo o en algún curso que estén tomando. En resumen, no importa qué tipo de persona eres, el hacer amigos en el extranjero requiere esfuerzo, paciencia y muchos intentos.

Últimamente he estado leyendo los consejos de otros expatriados sobre cómo hacer amigos en el extranjero y he encontrado todo tipo de opiniones; las que basurean/hablan muy mal de la simpatía y amabilidad del país en el que viven, las super optimistas que te aconsejan hablarle a cualquier extraño en la calle y las sarcásticas e hilarantes, como esta (solo disponible en inglés), que sugieren tener mucha paciencia y aceptación de la nueva cultura. De todas estas opiniones, me quedo con la última.

Primero que nada tengo que confesar que por varios años fui parte del grupo que basureaba/hablaba mal de la simpatía del país anfitrión. Vivo en un país que es considerado por muchos como muy amable y abierto a todas las nacionalidades y culturas. Es por eso que cuando llegué a Holanda solo esperaba lo mejor de este país. Entonces, ¿que pasó cuando me sentí excluida y sin amigos? – Bueno, creé un monstruo en mi cabeza y me rehusé a hacerme amiga de este país. Y es allí cuando todo empezó a andar mal.

Cuando le conté a mis amigos y familia que me iba a Holanda, solo escuché cumplidos sobre los holandeses; todos me decían que los holandeses eran muy relajados, que hablaban muy bien el inglés y que eran muy liberales y abiertos a casi todo. Con todas estas referencias me sentí muy segura sobre mi nueva aventura; no hubo ni un segundo en el que dude de mi decisión.

Los primeros meses en Holanda tuve la oportunidad de confirmar todos los cumplidos que había escuchado, los holandeses eran de verdad muy amables y siempre tenían curiosidad sobre quién era yo. La gente en la calle me sonreía o me saludaba muy cordialmente, me sentía bienvenida. Hasta hubo un momento que me atreví a pensar que mi experiencia en Holanda iba a ser aún mejor que la que tuve en Inglaterra, pero probablemente ya se habrán dado cuenta que solo era mi etapa de ‘luna de miel‘.

Después de pasar esta etapa, me encontré rodeada de conocidos, pero no de amigos, no estaba preocupada por eso…aún. Me senté en una silla, miré el reloj y esperé a que los buenos amigos aparecieran. Por supuesto que me quedé sentada allí por mucho tiempo. No pasaba nada; la gente seguía sonriéndome, pero yo no estaba haciendo ningún amigo; la gente seguía preguntándome qué estaba haciendo en su país y si alguna vez había estado en Machu Picchu, pero nadie me invitaba a su casa. ‘¿Qué estaba pasando?’ – me pregunté.

El hecho es que yo tenía la suposición incorrecta de cómo hacer amigos. Un tiempo después aprendí que hacer amigos en el extranjero no se da de la misma manera que en tu país; es importante conocer la cultura y las costumbres del país anfitrión con el fin de conocer a los lugareños y sus reglas sociales, nunca esperes que ellos adopten las tuyas. Además de mi ignorancia, en realidad nunca había aprendido a hacer amigos en mi propio país, cosa que me di cuenta una vez viviendo aquí. Mi primera mejor amiga en Perú fue la que tomó la iniciativa. En mi primer día de clases de la escuela primaria, fue ella quien me invitó a sentarme a su lado; si ella nunca lo hubiera hecho, quizá ahora no tendría ningún amigo. Le estoy muy agradecida por eso. No obstante, no esperes que otros tomen la iniciativa, porque no llegarás muy lejos con esa actitud. Cuando se trata de hacer amigos en el extranjero es necesario empezar desde cero.

Hacer amigos es importante, hacer amigos en el extranjero aún más; todos necesitamos un sistema de apoyo. En un país nuevo ya no tienes a tu familia ni a tus amigos, al menos no físicamente, es por eso que es bueno tener a alguien con quien contar para tener una experiencia más agradable en el extranjero. Bueno entonces, ¿cuál es el secreto?, ¿cuál es la fórmula? – No creo que nadie la tenga. Tampoco creo que haya 5 consejos milagrosos para hacer amigos en el extranjero; todos somos diferentes, y lo que puede funcionar para mí, no necesariamente tiene que ser para ti. Sobre este tema solo puedo ofrecerte mi experiencia y consejos, los cuales espero encuentres útiles.

Existen muchas maneras de conocer gente y hacer amigos en el extranjero, esto no quiere decir que tengas que aplicar todas, pero no pierdes nada si al menos aplicas una:

– Utiliza Facebook u otro medio social como tu punto de partida. En mis tiempos (2006), Facebook aún no era el gran éxito que es ahora, así que no había grupos como Expats in Amsterdam, Meetup, etc. La tarea de hacer amigos era un desafío un poco más grande. Hoy en día es mucho más fácil; a través de los medios sociales podrás buscar a expatriados en tu zona o gente que comparta gustos e intereses similares, pero no solo únete al grupo, ¡participa!. Puedes presentarte en el grupo y explicar que eres nuevo/a en el país/la ciudad y que estás en busca de nuevos amigos, reuniones de expatriados, etc. Vas a ver que la gente reaccionará a tu post.

Tener una lista de las cualidades de tu futuro mejor amigo solo reducirá tus posibilidades – CC Imagen cortesía de e3Learning

Tener una lista de las cualidades de tu futuro mejor amigo solo reducirá tus posibilidades – CC Imagen cortesía de e3Learning

– No trates de recrear tu pasado en este nuevo escenario. En algún momento de mi experiencia como inmigrante busqué gente que se pareciera a mis amigos de Perú, no físicamente pero con la misma personalidad. Lo hice inconscientemente. Es solo ahora que me doy cuenta del porqué de mi fracaso al hacer amigos. Es necesario, es más, obligatorio ser abierto/a a todo tipo de persona que se cruza en nuestro camino. No juzgues hasta que hayas pasado cierto tiempo con ese nuevo conocido, dale la oportunidad para que te demuestre el tipo de persona que es. En mi mente solía tener una lista con todas las cualidades que mis nuevos amigos deberían tener, y eso redució mis probabilidades de conocer gente. Perdí la oportunidad de conocer a muchas personas.

Reúnete con tus compatriotas – CC Imagen cortesía de Juanky Alvarez

Reúnete con tus compatriotas – CC Imagen cortesía de Juanky Alvarez

– Busca a gente de tu propio país. Quizá esto pueda ser un primer paso; es más fácil y cómodo, no hay necesidad de aprender otro idioma y puede ofrecerte la sensación de estar en casa. En mi opinión creo que esta no es una mala opción, pero no debería ser la única. Cuando solo pasas tiempo con tu ‘gente’, podrías aislarte de la cultura en la que vives y podrías terminar en un círculo vicioso, donde solo te reúnes para quejarte del país anfitrión. ¡Así que procede con cautela!.

Crea tu propio grupo en Facebook – CC Imagen cortesía de Alan Levine

Crea tu propio grupo en Facebook – CC Imagen cortesía de Alan Levine

– ‘Vivo en un pueblo pequeño y no hay ningún grupo de expatriados. ¿Qué puedo hacer?.’ ¡Crea uno tu mismo/a!. Sé que esto puede sonar un poco aterrador, pero si lo que estás buscando, no lo encuentras, entonces créalo. Promueve el grupo que se ajuste a tus deseos, estoy segura de que hay al menos una persona en casa esperando este tipo de grupo. Busca, busca y busca, porque encontrarás. Puedes utilizar Facebook o Meetup, u otro medio social.

Actividades en las bibliotecas públicas – CC Imagen cortesía de Amanda Hamilton

Actividades en las bibliotecas públicas – CC Imagen cortesía de Amanda Hamilton

– Si no eres hincha de los medios sociales, no hay problema. ¡Sal de casa y toma un poco de aire fresco!. En las bibliotecas públicas encontrarás diferentes actividades que ofrecen el momento ideal para conocer a otras personas. Además, si estás asistiendo a algún curso de idiomas u otro tipo de clases, invita a algún compañero a tomar un café. No lo pienses mucho, solo hazlo. ¿Qué es lo peor que podría pasar? – Que te rechace. Bueno, a nadie le gusta ser rechazado, pero al menos no estarás todo el tiempo preguntándote si ese compañero habría aceptado tu invitación. Recuerda: el proceso de hacer amigos en el extranjero toma tiempo y requiere muchos intentos. Si fallas la primera vez, inténtalo otra vez hasta que tengas éxito.

CC Imagen cortesía de HOBY NYE

CC Imagen cortesía de HOBY NYE

– ¿Tienes un gran corazón?. Ofrécete como voluntario. Puedes visitar el centro vecinal/ayuntamiento/municipalidad o Internet para informarte sobre los lugares y/o actividades que necesitan de tu ayuda. Esto no solo te hará sentirte bien pero puede ser una oportunidad para encontrar a un nuevo amigo.

Periódico local – CC Imagen cortesía de Matt Callow

Periódico local – CC Imagen cortesía de Matt Callow

– Los periódicos locales también pueden mantenerte al tanto de lo que pasa a tu alrededor. Aquí podrás encontrar las principales actividades sociales. Si participas en al menos una, estoy segura de que conocerás a excelentes personas que viven muy cerca de ti.

CC Imagen cortesía de through a pin-hole

CC Imagen cortesía de through a pin-hole

– ‘¿Y qué pasa con los holandeses (o cualquiera sea el país donde vives)?. También me gustaría hacerme amigos de ellos.’ – Durante estos años de inmigrante he visto que los holandeses pueden ser un público difícil (pero a veces me pregunto si yo me comportaría como ellos en mi propio país). Las primeras veces que intenté hacerme amiga de ellos fueron una desilusión y sentí que no estaban interesados para nada en ser mis amigos. Me quedé con la sensación de ‘Lo siento, pero mi círculo social ya está lleno. Gracias por su solicitud. Le deseo todo lo mejor.’. Sí, eso me dolió e inmediatamente me rendí, lo cual fue una mala decisión. Después de estos intentos de mi parte, decidí poner a todos los holandeses en la misma categoría: ‘antipáticos’. Conforme el tiempo fue pasando, la imagen que tenía de los holandeses fue de mal en peor, y solo salía con otros inmigrantes. El resultado fue que los únicos amigos holandeses que tenía eran los amigos y la familia de mi pareja, que son excelentes personas, pero no son míos. Es una pena, porque sé que hay holandeses allá fuera que estarían muy felices de ser mis amigos. ‘Pero, ¿dónde encontrarlos?’ – No pierdas tiempo en saber dónde encontrarlos o cómo hacerte amigos de ellos, ni tampoco en ninguna opinión negativa sobre qué tan antipáticos pueden ser, mantén una mente abierta, hazte amigo/a de aquellos que sí están disponibles, sin importar de dónde provengan. Y lo más importante: ¡cultiva la paciencia y la tolerancia!.

Todos estos consejos están basados en mi propia experiencia y en lo que he visto durante estos años en el extranjero. Los recién llegados pueden aplicar estos consejos a su nueva vida, pero también los veteranos; nunca es tarde para comenzar nuevas amistades. Aprende de mis errores. Yo he aplicado estos consejos recientemente, y ahora que lo he hecho me doy cuenta de toda la energía que hubiera ahorrado si hubiera seguido al menos uno de ellos. También puedo ver que mi camino estuvo lleno de frustraciones y desilusiones. Si hubiera sido más abierta y menos crítica, hubiera sido más feliz. Sin embargo, aquí estoy, he empezado a seguir estos consejos yo misma y los resultados son muy buenos. Puse mi negatividad de lado y empecé un nuevo capítulo en mi vida.

Si tienes más consejos sobre cómo hacer amigos en el extranjero, me encantaría escucharlos. ¡Compartamos historias!


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Otoño / Autumn

(see English version below)

Solo para decir que…

Detesto el verano en Holanda…uy, creo que soné bastante negativa, pero no importa, porque cuando llega el otoño cualquier desilusión veraniega se desvanece y me vuelvo a enamorar del viejo continente.

Este es mi séptimo año en Europa y antes de esta aventura, jamás había experimentado estos colores. Cada árbol tiene una combinación única. Hasta hace algunos años solo había visto tal paleta de colores en postales, tarjetas y películas. Hoy me enamoré otra vez y me siento como en casa. Otoño, me tienes a tus pies.

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Autumn

I just want to say that…

I hate summers in the Netherlands…ouch!, I think I sounded a bit harsh right there, but it’s O.K., because when autumn arrives, any summer disillusion fades away, and I fall in love with the old continent all over again.

This is my seventh year in Europe and before this adventure, I had never experienced these colors. Each tree has a unique combination. Before, I had only seen such a palette of colors in postcards, greeting cards and movies. Today, I fell in love again and it feels like home. Autumn, I am all yours. 


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Integrarte en su país

(For the English version, click here)

Hoy tengo como invitada a Lola Hernández, una coach profesional residente en Múnich, Alemania, que ofrece apoyo al proceso de integración de expatriados y de los miembros de su familia. Además, imparte Charlas y Talleres de Inteligencia Emocional, Gestión del Tiempo, Comunicación, así como una variedad de temas relacionados con el Desarrollo Personal. Lola tuvo la gentileza de permitirme compartir su post con todos ustedes, y por eso ¡Muchas gracias!.

En su blog publicó este post que me pareció muy interesante y positivo. Espero que lo encuentre útil y compartan sus opiniones sobre el tema de integración en el país de su ser amado (¿Cuáles fueron sus primeras experiencias en el nuevo país?, ¿qué dificultades encontraron al comienzo de este proceso de adaptación?, ¿cómo superaron estas dificultades?, ¿qué resultados y/o experiencias positivas han sacado de todo esto?, etc.)

Para más información sobre Lola Hernández, pueden visitar su blog en http://www.lolahernandezcoaching.wordpress.com

Integrarte en su país

Somos muchos y muchas los que estamos viviendo en  otro país porque nuestra pareja es de allí. Cuando aterrizas en un país que no es el tuyo, hay una buena lista de desafíos que se te plantean: en ocasiones, necesitas aprender otro idioma (¡tela!), normalmente, no conoces a nadie y tienes que empezar de cero a hacer “amiguitos”, además, con frecuencia quieres encontrar un trabajo, lo cual, cuando se junta con las dos necesidades anteriores, se convierte en algo, pelín peliagudo. Si además  buscas piso, cole para los niños, actividades sociales y… el tiempo no te acompaña, la cosa se puede empezar a complicar y es fácil que te sientas un poco abrumad@.

Con frecuencia, además, cuando las condiciones sociales, económicas y afectivas de la convivencia en pareja, se alteran, es fácil que la autoestima se resienta y percibas en tu comportamiento y en tus emociones, un cierto “complejo de inferioridad”, de repente te sientes como una persona un poco más chiquitita.

La buena noticia (¡claro que sí!) es que cuando pasas por una experiencia de este tipo, y pones un poquitito de interés y ganas, tienes una maravillosa oportunidad para vivir un verdadero crecimiento personal, para poner a prueba tus capacidades, para descubrir talentos ocultos y rescatar recursos olvidados.

En tu nuevo país, tienes la posibilidad de aparcar las partes de ti que hacía ya tiempo que no te estaban dando buenos resultados, y empezar una nueva vida con nuevos hábitos, nuevas formas de hacer las cosas y nuevos registros. Si por ejemplo en tu país, últimamente te estabas acomodando un poco, ahora vas a tener la oportunidad de salir de tu zona de confort y ampliar tus posibilidades de acción; si allí tenías un trabajo que no te terminaba de satisfacer, ahora puedes abrir el abanico de posibilidades y contemplar opciones que, en tu país, no se te hubieran pasado por la cabeza.

Además, como comentaba Katia Pinal hace poco en una Charla sobre parejas biculturales, cuando sales de tu cultura y entras en otra diferente, tienes la posibilidad de ver ambas culturas desde fuera  y elegir qué aspectos de cada una de las dos culturas encajan más con tu forma de entender la vida; poner eso en práctica, lleva tiempo pero es un lujo que las personas que nunca han salido de su país, no se pueden permitir, y tú sí: ¡eres una persona afortunada!

Por otra parte, tienes una buena ocasión por delante para desarrollar tu capacidad de recibir apoyo, de delegar en otros cosas que tradicionalmente hacías tú, y por el contrario, de asumir el desarrollo de tareas de las que normalmente  eran otros los que se ocupaban: esto es bueno para el desarrollo de tus destrezas, tus competencias y tu empleabilidad, nunca sabemos que herramientas vamos a necesitar sacar “de la chistera” en las variadas ocasiones que nos presenta la vida.  Si, además, hasta ahora tenías dificultades para pedir ayuda, vas a poder aprovechar para limar esta capacidad.

Eso sí, no te duermas en los laureles… disfruta del apoyo que recibas de otros sin perder de vista el objetivo: prepararte y trabajar para recuperar tu autonomía y tu independencia en todos los sentidos. Si quieres apoyarte en el coaching para trabajar alguno de los aspectos de tu integración, ¡llámame!

Successful integration - CC Imagen Cortesía de Daniela Hartmann en Flickr

Successful integration – CC Imagen Cortesía de Daniela Hartmann en Flickr


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Cumpleaños lejos de casa

(For the English version, click here)

Hoy es mi cumpleaños (9 de septiembre). Cumplo 32 años. Vivo en el extranjero.

En mis 32 años de vida he celebrado mi cumpleaños 26 veces, normalmente lo he hecho con una gran fiesta o con una salida a lo grande con mis amigos. Me encanta celebrar mi cumpleaños, o al menos me encantaba, aún no he decidido cuál de las dos opciones. En estos últimos años se me ha hecho un poco más difícil celebrar un año más en esta tierra. No, no es el síndrome de los 30 y definitivamente no es que piense que cada año estoy más vieja y mis días de juventud ya se acabaron, sino que he perdido un poco (o mucho) el entusiasmo de hacer una fiesta por mi cumpleaños o de darle mucha importancia. Sin embargo, algo muy dentro de mí aún tiene las ganas de celebrarlo de alguna manera, solo que no sé cómo.

Feliz cumpleaños a mí - CC Image cortesía de jo marshall en Flickr

Feliz cumpleaños a mí – CC Image cortesía de jo marshall en Flickr

Cuando se vive en el extranjero muchas de tus tradiciones/costumbres sufrirán un cambio, ya sea drástico o pequeño. En mi caso, el celebrar mi cumpleaños ha cambiado mucho. Si quiero hacer una fiesta, sé que no será lo mismo que las fiestas que solía tener en Perú. Las personas ‘claves’, por decirlo así, no podrán estar presente porque no viven aquí; y aunque tengo amigos aquí, ellos son de otros países y otras costumbres y su idea de celebrar un cumpleaños puede ser muy diferente a la mía. También tiene que ver con el país donde vivo, porque aquí en Holanda existe otro tipo de filosofía sobre los cumpleaños. A los holandeses realmente no les importa mucho celebrar su cumpleaños, y si les importa, son muy prácticos al respecto. Por ejemplo, en el trabajo, el cumpleañero suele llevar una torta/tarta o muchos caramelos para compartir con sus compañeros durante la hora del almuerzo, esto es algo que me soprendió muchísimo la primera vez que lo vi, ya que creo que si es tu cumpleaños, son los otros quienes deberían engreirte o agasajar, o ¿no?. Además, a los holandeses les gusta hacer algo informal o sencillo en casa. Normalmente cuelgan un par de adornos/decoraciones en el techo, ofrecen un poco de torta/tarta y mucho café, invitan a sus amigos más cercanos y dicen adiós una vez que se haya acabado la torta/tarta. Esta tradición me hace pensar: ¿es esto suficiente, es esto una buena manera de celebrar tu cumpleaños o es esto simplemente aburrido? – La respuesta se la dejo a ustedes.

Un lugar muy lejano

Un lugar muy lejano

Después de muchos intentos de recrear sin éxito mi cumpleaños al estilo peruano, me rendí. Así que decidí dejar que mi tradición muera y acepté el hecho de que vivir en el extranjero ha cambiado algunas de mis costumbres. Para no sentirme mal al respecto, el año pasado decidí que ya no iba a gastar mi energía ni dinero en una fiesta e hice una viaje increíble a un país muy, muy lejano. Como me sentía media ‘hippie’, pensé que el estar en otro continente durante mi cumpleaños iba a traerme un poco de energía y vibras positivas. ¿Y te trajo algo? – Bueno, por ahora diré que este viaje trajo algunos cambios en mi vida, como la idea de empezar este blog.

Mi delicioso cheesecake

Mi delicioso cheesecake

Este año las cosas son muy diferentes. Por el momento no puedo darme el lujo de hacer un viaje ni una fiesta, lo que me deja con la opción de quedarme en casa y disfrutar de la compañía de mi amado y de un cheesecake delicioso que él hizo por mi cumpleaños. No me puedo quejar. Me alegra la idea de que este cumpleaños sea recordado en el futuro como el cumpleaños que me hizo reflexionar sobre el largo camino que he recorrido hasta ahora y sobre mis cumpleaños anteriores. Y esto no está nada mal para celebrar un año más de vida.

Sé muy bien que el celebrar tu cumpleaños no debería ser tan importante, es simplemente otro día, otro año más. Lo que realmente importa es como te sientas por dentro y que las personas importantes en tu vida lo recuerden. No hay necesidad de tener miles de mensajes en Facebook para sentirte especial, solo unos cuantos son los que importan de verdad.

La vida lejos de tu país nunca será la misma a la que tenías en tu propio país, y eso está bien, pero aún tengo la pregunta dando vueltas en mi cabeza: ¿Cómo celebras entonces tu cumpleaños cuando vives en extranjero?.

(¿Adoptas las costumbres del país donde vives?, ¿haces como si fuera solo otro día más? ¿lo celebras con una gran fiesta?, ¿desearías estar de vuelta en tu país?, o ¿realmente no te importa nada y hubieras deseado haber hecho click en otro post/entrada en vez de este?)


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Nostalgia: 6 cosas que más echo de menos

(For the English version, see Homesickness: 6 things I miss the most)

En estos últimos años en el extranjero la nostalgia se ha convertido en un sentimiento muy conocido para mí. Muy a menudo me encuentro soñando despierta y añorando mi país, pero luego me doy cuenta de que estoy rodeada de otras personas, que no son muy conocidas y hablan un idioma que percibo más como un ruido. Cuando me encuentro en esas situaciones, lo único que hago es mostrar una sonrisa muy grande a los que están a mi alrededor y asentar con la cabeza para decir si (¿quién sabe a lo que me estoy comprometiendo?).

Esto no quiere decir que aún no he aceptado mi vida en este país, es solo que a veces suelo divagar y pensar en lo que mi familia estará haciendo en este preciso momento, qué tan grandes estarán los hijos de mis amigos ahora o si ese bar al que solía ir aún estará abierto. Y es que no importa a donde vayas o lo que hagas, es imposible dejar atrás los momentos y las personas importantes que formaron parte de tu vida por tanto tiempo. Todos los inmigrantes/expatriados pasan por esto, es normal sentirse nostálgico de vez en cuando.

Para canalizar mi nostalgia decidí hacer una lista personal de las seis cosas que más echo de menos de mi país. Estoy segura de que se identificarán con algunas de ellas y también sería excelente que compartieran su propia lista. Esta lista no fue escrita por orden de importancia, solo la escribí conforme mi nostalgia iba apareciendo.

Nota: En esta entrada o post no incluyo la comida como una de las cosas que más echo de menos. No es que ya me haya olvidado de la magnífica comida de mi país, sino que los productos para preparar comida peruana se están haciendo cada día más y más accesibles en Europa. (¿Por qué la comida peruana es la próxima gran sensación?. Para los foodies o aficionados a la comida, aquí les dejo este artículo sobre la comida peruana.)

1. Eventos familiares y ocasiones especiales

Este año ha sido como un ‘baby boom’ (explosión de natalidad) entre mis amigas y familiares; creo que es algo normal entre las mujeres de 30 y tantos. Casi todas mis amigas decidieron que 2013 era el año indicado para tener niños y me alegro mucho por ellas. Sin embargo, me pone triste el no poder compartir este momento tan increíble de sus vidas.

CC Image cortesía de Paula on Flickr

CC Image cortesía de Paula on Flickr

Hace un par de días, una de mis mejores amigas dio a luz a un niño (su nombre es Benjamín). Me hubiera gustado mucho haber estado en la clínica esperando con su familia, escuchar ‘Todo salió bien. Es un niño sano’ y celebrar todos juntos. Sé que si hubiera estado ahí, hubiera llevado a la clínica un globo grande que dijera ‘Bienvenido a casa’ (hubiera preferido uno que dijera ‘Bienvenido al mundo’, pero no creo que vendan esos.). Celebrar un acontecimiento así es lo que me hace pensar en todas las cosas que me estoy perdiendo.

Claro, también hay otros momentos no tan alegres, como el funeral de mi abuela. Para ser sincera, no soy una gran creyente de este tipo de ceremonias, pero sé que hubiera sido de gran ayuda estar presente, no solo para despedirme me mi abuela (mi segunda madre), sino también para apoyar a mi familia en estos momentos tan difíciles. Más adelante escribiré más sobre esto, por ahora prefiero no hacerlo porque aún la herida está fresca. En fin, lo que quiero resaltar aquí es que vivir en el extranjero te da muchos momentos y experiencias que te harán una mejor persona, y al mismo tiempo, te perderás de muchas cosas importantes que suceden en tu país. A veces quisiera estar ahí y aquí.

2. Cielo estrellado

Cuando tenía 9 años, solía decirles a mis padres que iba a dormir y apagaba las luces de mi habitación. Una vez que estaba segura de que ellos también estuvieran durmiendo, abría mi ventana, miraba el cielo y trataba de contar las estrellas. Desde entonces no he visto un cielo tan estrellado como el que solía contemplar durante mis noches de verano en Perú. A veces creía haber visto ovnis pero no se lo decía a nadie porque sabía que mis amigas se reirían de mí. Ahora me siento bien de no haberles contado nada porque eso me hubiera costado muchas amigas en la escuela primaria.

Cielo estrellado – CC Image cortesía de Jason Barnette Photography en Flickr

Cielo estrellado – CC Image cortesía de Jason Barnette Photography en Flickr

En mis años de adolescencia y temprana juventud, los cielos estrellados se convirtieron en mi compañía favorita, ya sea en una fogata en la playa, en un camping/campamento o durante mis largas caminatas por el centro/casco antiguo de mi ciudad. Ahora que lo pienso, ¡echo muchísimo de menos todo eso!.

Bueno, tampoco me puedo quejar mucho, este verano en particular ha sido muy bueno en Holanda/Países Bajos. Sin embargo, el verano aquí no proporciona esas noches de ensueño que solía disfrutar tanto desde la ventana de mi habitación en Perú (suspiro…).

3. Amigos tocando tu puerta

Cuando se trata de reglas sociales, Perú puede sorprenderte u horrorizarte. Un ejemplo claro es cuando tus amigos tocan tu puerta; nuestra conciencia social no es de mucha ayuda y no te indica que quizá estas no son horas de visita, que tu amigo no quiere ser molestado, que tu amigo tiene una fiesta familiar íntima o que tu amigo simplemente no quiere hablar contigo. No, en Perú, tú tocas la puerta de tus amigos sin previo aviso.

¿Quién es? - CC Image cortesía de Mark Wyatt en Flickr

¿Quién es? – CC Image cortesía de Mark Wyatt en Flickr.

Entiendo muy bien lo difícil que esto puede ser para cualquiera que no sea de Latinoamérica o España, y en particular, para los holandeses que les encanta planear sus días con mucha anticipación. La mayoría de los holandeses siempre lleva una agenda a todos lados (¡uf…las agendas!).

A veces tengo la idea de que las cosas en Perú son un poco más fáciles que en Europa, pero esto puede ser producto de mi propia nostalgia. Después de 7 años viviendo en el extranjero he venido a darme cuenta de que me hace falta la visita inesperada de un amigo, porque esto puede resultar en una invitación al cine o en una charla agradable después de un largo día de trabajo. La espontaneidad es mucho mejor que la planificación con semanas de anticipación. ¿Cómo sabes cómo te sentirás en 2 semanas?, ¡¿Cómo sabes si estarás vivo?!.

4. Ese ‘toque’ afectuoso

Bien, primero déjenme explicarles algo. Como latinoamericana, nací con la ‘habilidad’ de expresar mis emociones y sentimientos a través de mis manos y mis brazos, lo cual crea la necesidad de tener cierto espacio a mi alrededor cuando estoy hablando y la necesidad de tocar a la gente en los brazos o los hombros durante una conversación. En Perú, los familiares, amigos y compañeros de trabajo están tocándose constantemente los unos a los otros (en todo el buen sentido de la frase, claro) y dándose abrazos sin ninguna razón aparente. Como todos sabemos, las emociones necesitan una salida, un canal, y es por eso que hablamos tan alto, movemos mucho las manos y nos ‘tocamos’ todo el tiempo.

Abrazos gratuitos es lo que necesitamos - CC Image cortesía de M Hooper en Flickr

Abrazos gratuitos es lo que necesitamos – CC Image cortesía de M Hooper en Flickr

El contacto físico es una necesidad básica. Aquí podrán leer un poco sobre su importancia.

El afecto corporal es muy necesario para mí y creo que para la mayoría de latinos. Echo de menos reírme con tantas ganas que hasta pierdo el equilibrio y me apoyo en el hombro de un amigo, saludar a la gente con un beso en la mejilla y dar abrazos espontáneos. Personalmente no pienso que los europeos sean fríos y distantes, como tantas veces he escuchado, sencillamente son más tímidos en comparación con los latinoamericanos que somos más extrovertidos y sociales.

5. El verano

Ya sé lo que están pensando: ‘¿Y quién no echa de menos el verano?’, pero antes de sacar conclusiones, les debo contar algo. Yo provengo de la costa norte de Perú y mis padres viven a solo 10 minutos en coche/carro de la playa. Sí, ya lo sé, tuve una buena infancia cerca del mar. La playa y los BUENOS veranos fueron parte de mi vida por 25 años y ahora me arrepiento un poco de no haberlos disfrutado más mientras estaba ahí.

Vista de Huanchaco-Perú

Vista de Huanchaco-Perú, mi playa.

Los veranos en Holanda son muy diferentes a los de Perú. El clima no ayuda para nada y el país parece un desierto durante las vacaciones de verano, ya que la mayoría de la gente se va a España, Francia o Italia, los países con buen verano. Esto es totalmente opuesto a lo que sucede en Perú, porque los peruanos no viajan mucho a otros países cuando están de vacaciones (aunque las cosas están cambiando mucho debido a la creciente economía) y las ciudades parecen que están de fiesta. Creo que los peruanos disfrutan mucho de lo que tienen a su alrededor, como un día en la playa, un camping/campamento en el valle o un pequeño viaje a una ciudad, pero no por mucho tiempo.

Los veranos en Perú pueden ser muy intensos y calurosos y proporcionan una energía inmensa así como pensamientos positivos. Además, hay muchos eventos y fiestas a los que ir, las calles tienen vida. Y eso es lo que echo de menos, las calles llenas de gente y el sol brillando en mi espalda.

Debo agregar que el verano en Perú comienza en diciembre, así que el 1ro. de enero realmente se siente como un nuevo comienzo. Todo el mundo empieza el nuevo año con un sol brillante y eso ya se considera un buen augurio.

6. Tomar taxis

Esto tiene que ver más con lo perezosa/haragana que solía ser en Perú. Tomaba taxis para ir a todos lados, y no porque tuviera dinero, sino porque el servicio de taxis en Perú es muy barato y yo tenía la costumbre de llegar tarde a todas partes. Ahora que vivo en un país que tiene más bicicletas que habitantes, no me queda otra que utilizar la bicicleta para ir a todos lados y hacer cualquier tipo de encargos.

Tomar un taxi en Perú nunca es un problema – CC Image cortesía de Ian Glover en Flickr

Tomar un taxi en Perú nunca es un problema – CC Image cortesía de Ian Glover en Flickr

Tomar un taxi en Ámsterdam no es tan fácil como solía ser en Perú; primero, tienes que tener suerte si encuentras uno y segundo, tendría primero que sacarme la lotería para permitirme tal lujo.

Estoy contenta de que ahora ya no soy tan perezosa como antes y muy agradecida por las piernas que me ha dado la bicicleta. Ir en bicicleta es un ejercicio excelente y tu corazón latirá por mucho tiempo, pero aún echo de menos el glamour de tomar un taxi, especialmente si llueve, nieva, hace frío o viento. Hmmm, creo que lo echo de menos más de lo que pensaba.

Bueno, así que ahí lo tienen, estas son las cosas que más echo de menos de mi país. ¿Y tú, que echas de menos?


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La ‘luna de miel’

(For the English version, see The ‘honeymoon’ stage)

El choque cultural tiene muchas caras, así como el talento para encubrir sus diferentes etapas maliciosas, por ejemplo, la etapa de la ‘luna de miel’. De acuerdo con algunas definiciones, el choque cultural tiene 4 etapas: la luna de miel, el conflicto, la negociación y la aceptación. Basándome en mi propia experiencia, puedo decir que estas etapas son correctas. Hace unos 7 años experimenté la primera etapa con mucha euforia y alegría y es por eso que hoy me gustaría compartir mis experiencias durante mi ‘luna de miel’.

La etapa de la 'luna de miel'

La etapa de la ‘luna de miel’

Una vez instalada en mi nuevo hogar inglés, todo parecía perfecto. Ya había conocido a mis nuevos compañeros de la escuela donde iba a trabajar, había memorizado el número del autobús que debía tomar para ir al trabajo y al centro de la ciudad, había descubierto como utilizar el lavavajillas (algo que solo había visto en las películas) y había observado cómo se debía lavar la ropa con la lavadora – no es que no existieran lavadoras en Perú, pero mi madre se había rehusado a comprar una hasta hace poco…creo que esperó a que sus hijos se fueran de la casa para hacerlo.

Durante los primeros meses en Inglaterra pasé por un estado de euforia y éxtasis. Todo me parecía maravilloso, sí, ¡maravilloso!. No tenía ningún pensamiento negativo en la cabeza; todas las personas y las situaciones con las que me cruzaba me ofrecían la oportunidad de experimentar un estado mental fantástico.

Recuerdo un domingo por la tarde cuando estaba en mi nueva habitación organizando algunas cosas y escuché a la hija de mi casera (la dueña de la casa) y sus amigos poner una canción de Juanes. En ese momento bajé las escaleras lo más rápido que pude y les pregunté sorprendida: ‘¿Cómo conocen esta canción?’. Ellos me contestaron que la canción estaba en todas las radios de Inglaterra y que les encantaba. Me emocionó el hecho de que esos niños de 12 años estuvieran escuchando música Latina, mi música. Fue un momento especial entre dos culturas; ellos querían saber el significado de la canción y cómo bailarla y a cambio, se aseguraron de que yo también aprendiera algo, como el significado de ‘chav‘ y el uso de la palabra ‘wicked’ (chevere, chido, guay) en casi todas las frases. Éramos una familia feliz.

Los meses que siguieron mi llegada a Inglaterra estuvieron llenos de descubrimientos; todo sucedía muy rápido y al mismo tiempo. Mi despertar al ‘viejo’ continente estuvo compuesto por nuevos sonidos, expresiones faciales, lluvia (¡muchísima lluvia!), comida, olores, etc. Una de las primeras cosas que aprendí fue que no debería gritar cada vez que estaba en el carro/coche y veía otro venir por el lado equivocado de la carretera (En el Reino Unido, las personas conducen por el lado equivocado…quiero decir…por el lado izquierdo de la carretera). Además de eso, tuve que acostumbrarme a no inclinarme para darle un beso a la gente en la mejilla cada vez que los saludaba, como se acostumbra en Latinoamérica. Eso fue muy difícil de ‘desaprender’, yo tenía toda la disposición y la costumbre de hacerlo, pero un suave apretón de mano siempre me recordaba que las costumbres allí eran diferentes y es así que volvía a la realidad.

Mi parte favorita de la ‘luna de miel’ era viajar. Se suponía que mi estancia en Inglaterra iba a ser corta (8 meses) y por eso, aproveché cualquier tiempo libre que tenía para viajar por los alrededores. En los primeros tres meses en el Reino Unido, tuve la suerte de visitar Oxford, Escocia y Londres.

La primera impresión que me llevé de esos lugares fue mágica; mi memoria se ha encargado de guardar cada momento en un lugar especial, en esa época de mi inocencia. Y es que eso es lo que la etapa de la ‘luna de miel’ te hace hacer, te hace ver las cosas a través de un caleidoscopio, lleno de colores y belleza.

Edimburgo

Edimburgo

El primer albergue/hostal en mi vida...Oxford

El primer albergue/hostal en mi vida…Oxford

Big Ben

Mi primera impresión del Big Ben

ADVERTENCIA: los primeros meses o años que pasas en el extranjero siempre son los mejores. Nuestra memoria borrosa puede engañarnos y hacernos creer que todo era perfecto.

Sin embargo, la etapa de la ‘luna de miel’ nos da coraje; el deseo de descubrir un nuevo país y nos vuelve curiosos y hambrientos por más. Esta es la mejor etapa del choque cultural (al menos algo bueno tenía que salir de todo esto) porque perdernos en nuestro camino a casa nos da la oportunidad de conocer nuestro nuevo barrio, conocer a otras personas puede ayudarnos a encontrar a un nuevo o mejor amigo, probar otras comidas puede hacer que nuestra boca experimente sabores que ni siquiera sabíamos que existían y ver algo por primera vez nos hace pensar: ‘¿Dónde he estado todo este tiempo?’.

¡Disfruta de tu ‘luna de miel’ al máximo y si ya lo hiciste, guarda estos momentos especiales para siempre!