El Inmigrante

Living abroad / Vivir en el extranjero


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Integration in your partner’s country

Today I have a special guest: career and personal coach Lola Hernández, who lives in Munich. She provides support to expats and their family members during their integration process. In addition, she gives workshops and lectures about Emotional Intelligence, Time Management and a variety of topics related to Personal Development. Lola was very kind to share her post in my blog, and for that I am very grateful: ¡Muchas gracias!.

In her post, she wrote about the challenges of integrating in your partner’s country/culture. I found this post very interesting and positive, and I hope you find it useful and share your opinions and experiences (how were your first encounters in the new country?, what challenges/difficulties did you find at the beginning of the integration process?, how did you overcome them?, what positive results/experiences did you get from all this?, etc.).

For more information about Lola Hernandez, please visit her blog at http://www.lolahernandezcoaching.wordpress.com (only available in Spanish).

 

Integration in your partner’s country

By Lola Hernandez

Translated by El Inmigrante 

Many of us live in another country because of our partner. When you land in a country that is not yours, there is a long list of challenges waiting for you, like learning another language (not an easy job!), making friends from scratch and finding a job, which is something hard to do if you already have to deal with the first two challenges. To add more to the list, you also have to look for a place to live, a school for your children, social activities, etc…and let’s face it, time is not always your friend. Therefore, things can get complicated and it is very easy to feel overwhelmed.

In this transition, we also have to consider that when the social, economical and emotional conditions of living with your partner change, your self-esteem very often weakens and you experience a kind of “inferiority complex”, and suddenly you feel less than others.

The good news is that when you go through an experience like this, and you try your best and work very hard, you have a wonderful opportunity to experience real personal growth. You put your skills to test, discover hidden talents and recover forgotten resources that you had in you.

In your new country, you have the chance to put aside some aspects of you that were not working anymore and you can start a new life with new habits, new ways to do things and a new history. For example, if you were about to settle in your country, now you have the option to get out of your comfort zone and expand your possibilities of action. Maybe in your country, you had a job that didn’t satisfy you anymore, now you have a range of possibilities and options, that you might have not even considered while living in your own country.

In a recent workshop, Katia Pinal talked about bicultural couples. She said that when you leave your culture and you enter a different one, you can see both cultures as an outsider and choose the aspects of each culture that would fit you better. It takes time to practice this outsider’s view and it is a luxury; people who have never left their country don’t have this opportunity. So, you are a very lucky person!

You also need to see that you have a good situation waiting for you; you will develop your capacity to receive support and to delegate things that you used to, and do things you have never done before. All this is great, because you can put your skills, your competences and your employability into practice; you never know when you would use these tools in this very unpredictable life. So, if you were not used to ask for help or you found it difficult, now it is the time to polish this skill.

Warning: don’t rest on your laurels!…enjoy the support from others but don’t lose sight of your goals: prepare yourself and work on getting your autonomy and independence back in every aspect of your life.

If you would like to work on any aspect of your integration, you can always call me.

Successful integration – CC Image Courtesy of Daniela Hartmann in Flickr

Successful integration – CC Image Courtesy of Daniela Hartmann in Flickr

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Integrarte en su país

(For the English version, click here)

Hoy tengo como invitada a Lola Hernández, una coach profesional residente en Múnich, Alemania, que ofrece apoyo al proceso de integración de expatriados y de los miembros de su familia. Además, imparte Charlas y Talleres de Inteligencia Emocional, Gestión del Tiempo, Comunicación, así como una variedad de temas relacionados con el Desarrollo Personal. Lola tuvo la gentileza de permitirme compartir su post con todos ustedes, y por eso ¡Muchas gracias!.

En su blog publicó este post que me pareció muy interesante y positivo. Espero que lo encuentre útil y compartan sus opiniones sobre el tema de integración en el país de su ser amado (¿Cuáles fueron sus primeras experiencias en el nuevo país?, ¿qué dificultades encontraron al comienzo de este proceso de adaptación?, ¿cómo superaron estas dificultades?, ¿qué resultados y/o experiencias positivas han sacado de todo esto?, etc.)

Para más información sobre Lola Hernández, pueden visitar su blog en http://www.lolahernandezcoaching.wordpress.com

Integrarte en su país

Somos muchos y muchas los que estamos viviendo en  otro país porque nuestra pareja es de allí. Cuando aterrizas en un país que no es el tuyo, hay una buena lista de desafíos que se te plantean: en ocasiones, necesitas aprender otro idioma (¡tela!), normalmente, no conoces a nadie y tienes que empezar de cero a hacer “amiguitos”, además, con frecuencia quieres encontrar un trabajo, lo cual, cuando se junta con las dos necesidades anteriores, se convierte en algo, pelín peliagudo. Si además  buscas piso, cole para los niños, actividades sociales y… el tiempo no te acompaña, la cosa se puede empezar a complicar y es fácil que te sientas un poco abrumad@.

Con frecuencia, además, cuando las condiciones sociales, económicas y afectivas de la convivencia en pareja, se alteran, es fácil que la autoestima se resienta y percibas en tu comportamiento y en tus emociones, un cierto “complejo de inferioridad”, de repente te sientes como una persona un poco más chiquitita.

La buena noticia (¡claro que sí!) es que cuando pasas por una experiencia de este tipo, y pones un poquitito de interés y ganas, tienes una maravillosa oportunidad para vivir un verdadero crecimiento personal, para poner a prueba tus capacidades, para descubrir talentos ocultos y rescatar recursos olvidados.

En tu nuevo país, tienes la posibilidad de aparcar las partes de ti que hacía ya tiempo que no te estaban dando buenos resultados, y empezar una nueva vida con nuevos hábitos, nuevas formas de hacer las cosas y nuevos registros. Si por ejemplo en tu país, últimamente te estabas acomodando un poco, ahora vas a tener la oportunidad de salir de tu zona de confort y ampliar tus posibilidades de acción; si allí tenías un trabajo que no te terminaba de satisfacer, ahora puedes abrir el abanico de posibilidades y contemplar opciones que, en tu país, no se te hubieran pasado por la cabeza.

Además, como comentaba Katia Pinal hace poco en una Charla sobre parejas biculturales, cuando sales de tu cultura y entras en otra diferente, tienes la posibilidad de ver ambas culturas desde fuera  y elegir qué aspectos de cada una de las dos culturas encajan más con tu forma de entender la vida; poner eso en práctica, lleva tiempo pero es un lujo que las personas que nunca han salido de su país, no se pueden permitir, y tú sí: ¡eres una persona afortunada!

Por otra parte, tienes una buena ocasión por delante para desarrollar tu capacidad de recibir apoyo, de delegar en otros cosas que tradicionalmente hacías tú, y por el contrario, de asumir el desarrollo de tareas de las que normalmente  eran otros los que se ocupaban: esto es bueno para el desarrollo de tus destrezas, tus competencias y tu empleabilidad, nunca sabemos que herramientas vamos a necesitar sacar “de la chistera” en las variadas ocasiones que nos presenta la vida.  Si, además, hasta ahora tenías dificultades para pedir ayuda, vas a poder aprovechar para limar esta capacidad.

Eso sí, no te duermas en los laureles… disfruta del apoyo que recibas de otros sin perder de vista el objetivo: prepararte y trabajar para recuperar tu autonomía y tu independencia en todos los sentidos. Si quieres apoyarte en el coaching para trabajar alguno de los aspectos de tu integración, ¡llámame!

Successful integration - CC Imagen Cortesía de Daniela Hartmann en Flickr

Successful integration – CC Imagen Cortesía de Daniela Hartmann en Flickr


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Instantes / Moments (Jorge Luis Borgues)

Mi poema favorito / My favorite poem (see English version below)

CC Image courtesy of Nicki Varkevisser on Flickr

CC Image courtesy of Nicki Varkevisser on Flickr

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años…
y sé que me estoy muriendo.

Moments 

If I could live again my life,
In the next – I’ll try,
– to make more mistakes,
I won’t try to be so perfect,
I’ll be more relaxed,
I’ll be more full – than I am now,
In fact, I’ll take fewer things seriously,
I’ll be less hygienic,
I’ll take more risks,
I’ll take more trips,
I’ll watch more sunsets,
I’ll climb more mountains,
I’ll swim more rivers,
I’ll go to more places – I’ve never been,
I’ll eat more ice creams and less (lime) beans,
I’ll have more real problems – and less imaginary ones,
I was one of those people who live
prudent and prolific lives –
each minute of his life,
Of course that I had moments of joy – but,
if I could go back I’ll try to have only good moments,

If you don’t know – that’s what life is made of,
Don’t lose the now!

I was one of those who never goes anywhere
without a thermometer,
without a hot-water bottle,
and without an umbrella and without a parachute,

If I could live again – I will travel light,
If I could live again – I’ll try to work bare feet
at the beginning of spring till the end of autumn,
I’ll ride more carts,
I’ll watch more sunrises and play with more children,
If I have the life to live – but now I am 85,
– and I know that I am dying …


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Cumpleaños lejos de casa

(For the English version, click here)

Hoy es mi cumpleaños (9 de septiembre). Cumplo 32 años. Vivo en el extranjero.

En mis 32 años de vida he celebrado mi cumpleaños 26 veces, normalmente lo he hecho con una gran fiesta o con una salida a lo grande con mis amigos. Me encanta celebrar mi cumpleaños, o al menos me encantaba, aún no he decidido cuál de las dos opciones. En estos últimos años se me ha hecho un poco más difícil celebrar un año más en esta tierra. No, no es el síndrome de los 30 y definitivamente no es que piense que cada año estoy más vieja y mis días de juventud ya se acabaron, sino que he perdido un poco (o mucho) el entusiasmo de hacer una fiesta por mi cumpleaños o de darle mucha importancia. Sin embargo, algo muy dentro de mí aún tiene las ganas de celebrarlo de alguna manera, solo que no sé cómo.

Feliz cumpleaños a mí - CC Image cortesía de jo marshall en Flickr

Feliz cumpleaños a mí – CC Image cortesía de jo marshall en Flickr

Cuando se vive en el extranjero muchas de tus tradiciones/costumbres sufrirán un cambio, ya sea drástico o pequeño. En mi caso, el celebrar mi cumpleaños ha cambiado mucho. Si quiero hacer una fiesta, sé que no será lo mismo que las fiestas que solía tener en Perú. Las personas ‘claves’, por decirlo así, no podrán estar presente porque no viven aquí; y aunque tengo amigos aquí, ellos son de otros países y otras costumbres y su idea de celebrar un cumpleaños puede ser muy diferente a la mía. También tiene que ver con el país donde vivo, porque aquí en Holanda existe otro tipo de filosofía sobre los cumpleaños. A los holandeses realmente no les importa mucho celebrar su cumpleaños, y si les importa, son muy prácticos al respecto. Por ejemplo, en el trabajo, el cumpleañero suele llevar una torta/tarta o muchos caramelos para compartir con sus compañeros durante la hora del almuerzo, esto es algo que me soprendió muchísimo la primera vez que lo vi, ya que creo que si es tu cumpleaños, son los otros quienes deberían engreirte o agasajar, o ¿no?. Además, a los holandeses les gusta hacer algo informal o sencillo en casa. Normalmente cuelgan un par de adornos/decoraciones en el techo, ofrecen un poco de torta/tarta y mucho café, invitan a sus amigos más cercanos y dicen adiós una vez que se haya acabado la torta/tarta. Esta tradición me hace pensar: ¿es esto suficiente, es esto una buena manera de celebrar tu cumpleaños o es esto simplemente aburrido? – La respuesta se la dejo a ustedes.

Un lugar muy lejano

Un lugar muy lejano

Después de muchos intentos de recrear sin éxito mi cumpleaños al estilo peruano, me rendí. Así que decidí dejar que mi tradición muera y acepté el hecho de que vivir en el extranjero ha cambiado algunas de mis costumbres. Para no sentirme mal al respecto, el año pasado decidí que ya no iba a gastar mi energía ni dinero en una fiesta e hice una viaje increíble a un país muy, muy lejano. Como me sentía media ‘hippie’, pensé que el estar en otro continente durante mi cumpleaños iba a traerme un poco de energía y vibras positivas. ¿Y te trajo algo? – Bueno, por ahora diré que este viaje trajo algunos cambios en mi vida, como la idea de empezar este blog.

Mi delicioso cheesecake

Mi delicioso cheesecake

Este año las cosas son muy diferentes. Por el momento no puedo darme el lujo de hacer un viaje ni una fiesta, lo que me deja con la opción de quedarme en casa y disfrutar de la compañía de mi amado y de un cheesecake delicioso que él hizo por mi cumpleaños. No me puedo quejar. Me alegra la idea de que este cumpleaños sea recordado en el futuro como el cumpleaños que me hizo reflexionar sobre el largo camino que he recorrido hasta ahora y sobre mis cumpleaños anteriores. Y esto no está nada mal para celebrar un año más de vida.

Sé muy bien que el celebrar tu cumpleaños no debería ser tan importante, es simplemente otro día, otro año más. Lo que realmente importa es como te sientas por dentro y que las personas importantes en tu vida lo recuerden. No hay necesidad de tener miles de mensajes en Facebook para sentirte especial, solo unos cuantos son los que importan de verdad.

La vida lejos de tu país nunca será la misma a la que tenías en tu propio país, y eso está bien, pero aún tengo la pregunta dando vueltas en mi cabeza: ¿Cómo celebras entonces tu cumpleaños cuando vives en extranjero?.

(¿Adoptas las costumbres del país donde vives?, ¿haces como si fuera solo otro día más? ¿lo celebras con una gran fiesta?, ¿desearías estar de vuelta en tu país?, o ¿realmente no te importa nada y hubieras deseado haber hecho click en otro post/entrada en vez de este?)


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Birthday away

(Haz click aquí para la versión en español)

Today is my birthday. I turn 32 years old. I live abroad.

In 32 years, I have celebrated my birthday 26 times, usually with a big party or a great night out. I love to celebrate my birthday or at least I used to, I haven’t decided yet which one. These last years have been a bit hard for me to celebrate one more year on this planet earth. No, it is not a 30s’ syndrome, it is definitely not the thought that I am getting older and my sweet young days are over, but I do feel I have lost the excitement to throw a party or make a big deal out of it. However, something very deep inside of me still feels like celebrating this day, I just can’t figure out how.

Happy birthday to me - CC Image courtesy of jo marshall on Flickr

Happy birthday to me! – CC Image courtesy of jo marshall on Flickr

When living abroad, many of your old traditions/habits will go through a transformation. In my case, if I want to have a big party for my birthday, it is not going to be the same as the parties in Peru. The ‘key’ people who usually went to my parties don’t live here; I have new friends, but they come from other countries and their views on celebrating a birthday can be very different from mine. In addition, my host country has another philosophy about birthdays. Dutch people don’t really care much about their birthdays, and if they do, they are very practical about it. At work, they would bring some cake or sweets to share with their colleagues at lunch break, which is something that surprised me a lot the first time I saw that, because it is your birthday and I think your colleagues should be the ones spoiling you, right?. They also like to keep it simple at home, they would hang some decorations, offer a piece of cake and tons of coffee, invite a couple of their close friends and say goodbye once the cake is over. This makes me wonder: Is that good enough, is that great or is that boring? – I will leave that up to you.

A faraway place

A faraway place

After many attempts to recreate my Peruvian birthday parties, I gave up. I decided to let go and accepted that living abroad had changed some of my traditions. As a result, last year, I decided that I wasn’t going to spend all of my energy and money on a party, instead I had an amazing trip to a land that is far, far away. I was in a ‘hippie’ mood and I assumed that being away would bring me some new energy and positive vibes. Did it? – For now, I would say that it brought some changes in my life, like the start of this blog.

My birthday cheesecake

My birthday cheesecake

This year, things are very different. At the moment, I cannot really afford a faraway trip nor a party, which takes me to stay at home and enjoy the company of my love one and a delicious cheesecake he made for me. I cannot complain. I am glad that this birthday will be remembered as the one that made me reflect on my past birthdays and the long way I have come. And that is not too shabby for a birthday.

I know celebrating your birthday shouldn’t be such a big deal, it is just a day and just another year. What really matters is how you feel inside and that the important people in your life remember it. No need to have thousands of Facebook messages to feel special, only a few are the ones that really count.

Things abroad are not the same as they used to be at home, and that is O.K., but the question remains: How do you celebrate your birthday while living abroad?.

(Do you adopt the host country’s traditions? Do you pretend it is just another day? Do you throw a party? Do you wish to be back home? or Do you not really give a crap and you wish you would have clicked on another post instead?).


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“It is a bitter-sweet thing, knowing two cultures. Once you leave your birthplace nothing is ever the same.”
― Sarah Turnbull, Almost French: Love and a New Life in Paris

“Conocer dos culturas es una experiencia agridulce. Una vez que dejas tu lugar de origen, nada vuelve a ser lo mismo.” (mi propia traducción)
― Sarah Turnbull, Almost French: Love and a New Life in Paris


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Nostalgia: 6 cosas que más echo de menos

(For the English version, see Homesickness: 6 things I miss the most)

En estos últimos años en el extranjero la nostalgia se ha convertido en un sentimiento muy conocido para mí. Muy a menudo me encuentro soñando despierta y añorando mi país, pero luego me doy cuenta de que estoy rodeada de otras personas, que no son muy conocidas y hablan un idioma que percibo más como un ruido. Cuando me encuentro en esas situaciones, lo único que hago es mostrar una sonrisa muy grande a los que están a mi alrededor y asentar con la cabeza para decir si (¿quién sabe a lo que me estoy comprometiendo?).

Esto no quiere decir que aún no he aceptado mi vida en este país, es solo que a veces suelo divagar y pensar en lo que mi familia estará haciendo en este preciso momento, qué tan grandes estarán los hijos de mis amigos ahora o si ese bar al que solía ir aún estará abierto. Y es que no importa a donde vayas o lo que hagas, es imposible dejar atrás los momentos y las personas importantes que formaron parte de tu vida por tanto tiempo. Todos los inmigrantes/expatriados pasan por esto, es normal sentirse nostálgico de vez en cuando.

Para canalizar mi nostalgia decidí hacer una lista personal de las seis cosas que más echo de menos de mi país. Estoy segura de que se identificarán con algunas de ellas y también sería excelente que compartieran su propia lista. Esta lista no fue escrita por orden de importancia, solo la escribí conforme mi nostalgia iba apareciendo.

Nota: En esta entrada o post no incluyo la comida como una de las cosas que más echo de menos. No es que ya me haya olvidado de la magnífica comida de mi país, sino que los productos para preparar comida peruana se están haciendo cada día más y más accesibles en Europa. (¿Por qué la comida peruana es la próxima gran sensación?. Para los foodies o aficionados a la comida, aquí les dejo este artículo sobre la comida peruana.)

1. Eventos familiares y ocasiones especiales

Este año ha sido como un ‘baby boom’ (explosión de natalidad) entre mis amigas y familiares; creo que es algo normal entre las mujeres de 30 y tantos. Casi todas mis amigas decidieron que 2013 era el año indicado para tener niños y me alegro mucho por ellas. Sin embargo, me pone triste el no poder compartir este momento tan increíble de sus vidas.

CC Image cortesía de Paula on Flickr

CC Image cortesía de Paula on Flickr

Hace un par de días, una de mis mejores amigas dio a luz a un niño (su nombre es Benjamín). Me hubiera gustado mucho haber estado en la clínica esperando con su familia, escuchar ‘Todo salió bien. Es un niño sano’ y celebrar todos juntos. Sé que si hubiera estado ahí, hubiera llevado a la clínica un globo grande que dijera ‘Bienvenido a casa’ (hubiera preferido uno que dijera ‘Bienvenido al mundo’, pero no creo que vendan esos.). Celebrar un acontecimiento así es lo que me hace pensar en todas las cosas que me estoy perdiendo.

Claro, también hay otros momentos no tan alegres, como el funeral de mi abuela. Para ser sincera, no soy una gran creyente de este tipo de ceremonias, pero sé que hubiera sido de gran ayuda estar presente, no solo para despedirme me mi abuela (mi segunda madre), sino también para apoyar a mi familia en estos momentos tan difíciles. Más adelante escribiré más sobre esto, por ahora prefiero no hacerlo porque aún la herida está fresca. En fin, lo que quiero resaltar aquí es que vivir en el extranjero te da muchos momentos y experiencias que te harán una mejor persona, y al mismo tiempo, te perderás de muchas cosas importantes que suceden en tu país. A veces quisiera estar ahí y aquí.

2. Cielo estrellado

Cuando tenía 9 años, solía decirles a mis padres que iba a dormir y apagaba las luces de mi habitación. Una vez que estaba segura de que ellos también estuvieran durmiendo, abría mi ventana, miraba el cielo y trataba de contar las estrellas. Desde entonces no he visto un cielo tan estrellado como el que solía contemplar durante mis noches de verano en Perú. A veces creía haber visto ovnis pero no se lo decía a nadie porque sabía que mis amigas se reirían de mí. Ahora me siento bien de no haberles contado nada porque eso me hubiera costado muchas amigas en la escuela primaria.

Cielo estrellado – CC Image cortesía de Jason Barnette Photography en Flickr

Cielo estrellado – CC Image cortesía de Jason Barnette Photography en Flickr

En mis años de adolescencia y temprana juventud, los cielos estrellados se convirtieron en mi compañía favorita, ya sea en una fogata en la playa, en un camping/campamento o durante mis largas caminatas por el centro/casco antiguo de mi ciudad. Ahora que lo pienso, ¡echo muchísimo de menos todo eso!.

Bueno, tampoco me puedo quejar mucho, este verano en particular ha sido muy bueno en Holanda/Países Bajos. Sin embargo, el verano aquí no proporciona esas noches de ensueño que solía disfrutar tanto desde la ventana de mi habitación en Perú (suspiro…).

3. Amigos tocando tu puerta

Cuando se trata de reglas sociales, Perú puede sorprenderte u horrorizarte. Un ejemplo claro es cuando tus amigos tocan tu puerta; nuestra conciencia social no es de mucha ayuda y no te indica que quizá estas no son horas de visita, que tu amigo no quiere ser molestado, que tu amigo tiene una fiesta familiar íntima o que tu amigo simplemente no quiere hablar contigo. No, en Perú, tú tocas la puerta de tus amigos sin previo aviso.

¿Quién es? - CC Image cortesía de Mark Wyatt en Flickr

¿Quién es? – CC Image cortesía de Mark Wyatt en Flickr.

Entiendo muy bien lo difícil que esto puede ser para cualquiera que no sea de Latinoamérica o España, y en particular, para los holandeses que les encanta planear sus días con mucha anticipación. La mayoría de los holandeses siempre lleva una agenda a todos lados (¡uf…las agendas!).

A veces tengo la idea de que las cosas en Perú son un poco más fáciles que en Europa, pero esto puede ser producto de mi propia nostalgia. Después de 7 años viviendo en el extranjero he venido a darme cuenta de que me hace falta la visita inesperada de un amigo, porque esto puede resultar en una invitación al cine o en una charla agradable después de un largo día de trabajo. La espontaneidad es mucho mejor que la planificación con semanas de anticipación. ¿Cómo sabes cómo te sentirás en 2 semanas?, ¡¿Cómo sabes si estarás vivo?!.

4. Ese ‘toque’ afectuoso

Bien, primero déjenme explicarles algo. Como latinoamericana, nací con la ‘habilidad’ de expresar mis emociones y sentimientos a través de mis manos y mis brazos, lo cual crea la necesidad de tener cierto espacio a mi alrededor cuando estoy hablando y la necesidad de tocar a la gente en los brazos o los hombros durante una conversación. En Perú, los familiares, amigos y compañeros de trabajo están tocándose constantemente los unos a los otros (en todo el buen sentido de la frase, claro) y dándose abrazos sin ninguna razón aparente. Como todos sabemos, las emociones necesitan una salida, un canal, y es por eso que hablamos tan alto, movemos mucho las manos y nos ‘tocamos’ todo el tiempo.

Abrazos gratuitos es lo que necesitamos - CC Image cortesía de M Hooper en Flickr

Abrazos gratuitos es lo que necesitamos – CC Image cortesía de M Hooper en Flickr

El contacto físico es una necesidad básica. Aquí podrán leer un poco sobre su importancia.

El afecto corporal es muy necesario para mí y creo que para la mayoría de latinos. Echo de menos reírme con tantas ganas que hasta pierdo el equilibrio y me apoyo en el hombro de un amigo, saludar a la gente con un beso en la mejilla y dar abrazos espontáneos. Personalmente no pienso que los europeos sean fríos y distantes, como tantas veces he escuchado, sencillamente son más tímidos en comparación con los latinoamericanos que somos más extrovertidos y sociales.

5. El verano

Ya sé lo que están pensando: ‘¿Y quién no echa de menos el verano?’, pero antes de sacar conclusiones, les debo contar algo. Yo provengo de la costa norte de Perú y mis padres viven a solo 10 minutos en coche/carro de la playa. Sí, ya lo sé, tuve una buena infancia cerca del mar. La playa y los BUENOS veranos fueron parte de mi vida por 25 años y ahora me arrepiento un poco de no haberlos disfrutado más mientras estaba ahí.

Vista de Huanchaco-Perú

Vista de Huanchaco-Perú, mi playa.

Los veranos en Holanda son muy diferentes a los de Perú. El clima no ayuda para nada y el país parece un desierto durante las vacaciones de verano, ya que la mayoría de la gente se va a España, Francia o Italia, los países con buen verano. Esto es totalmente opuesto a lo que sucede en Perú, porque los peruanos no viajan mucho a otros países cuando están de vacaciones (aunque las cosas están cambiando mucho debido a la creciente economía) y las ciudades parecen que están de fiesta. Creo que los peruanos disfrutan mucho de lo que tienen a su alrededor, como un día en la playa, un camping/campamento en el valle o un pequeño viaje a una ciudad, pero no por mucho tiempo.

Los veranos en Perú pueden ser muy intensos y calurosos y proporcionan una energía inmensa así como pensamientos positivos. Además, hay muchos eventos y fiestas a los que ir, las calles tienen vida. Y eso es lo que echo de menos, las calles llenas de gente y el sol brillando en mi espalda.

Debo agregar que el verano en Perú comienza en diciembre, así que el 1ro. de enero realmente se siente como un nuevo comienzo. Todo el mundo empieza el nuevo año con un sol brillante y eso ya se considera un buen augurio.

6. Tomar taxis

Esto tiene que ver más con lo perezosa/haragana que solía ser en Perú. Tomaba taxis para ir a todos lados, y no porque tuviera dinero, sino porque el servicio de taxis en Perú es muy barato y yo tenía la costumbre de llegar tarde a todas partes. Ahora que vivo en un país que tiene más bicicletas que habitantes, no me queda otra que utilizar la bicicleta para ir a todos lados y hacer cualquier tipo de encargos.

Tomar un taxi en Perú nunca es un problema – CC Image cortesía de Ian Glover en Flickr

Tomar un taxi en Perú nunca es un problema – CC Image cortesía de Ian Glover en Flickr

Tomar un taxi en Ámsterdam no es tan fácil como solía ser en Perú; primero, tienes que tener suerte si encuentras uno y segundo, tendría primero que sacarme la lotería para permitirme tal lujo.

Estoy contenta de que ahora ya no soy tan perezosa como antes y muy agradecida por las piernas que me ha dado la bicicleta. Ir en bicicleta es un ejercicio excelente y tu corazón latirá por mucho tiempo, pero aún echo de menos el glamour de tomar un taxi, especialmente si llueve, nieva, hace frío o viento. Hmmm, creo que lo echo de menos más de lo que pensaba.

Bueno, así que ahí lo tienen, estas son las cosas que más echo de menos de mi país. ¿Y tú, que echas de menos?